Capítulo 1 – La vida se dedicará a darle más al de al lado
Buenas, bienvenidos a este pequeño espacio que decidí crear después de mucho tiempo. El real motivo de este blog es simplemente que todos podamos ver que el talento es una faceta indispensable en la vida de un individuo y que, si llegaron a ésta página, es porque no poseen ninguno; o en su defecto, el que les pasó este blog no lo tiene. Dudo que alguna vez un futbolista de elite o un físico nuclear se tome la molestia y pérdida de tiempo de leer esto.
El primer post lo quiero dedicar a un tema que todos tenemos bien arraigados en nuestro genoma cultural, el cual es Al de al lado le va mejor que a mi, o en resumidas cuentas “Ese es un pelotudo y gana más que yo”. Desde que somos bien pequeños, la vida ya sea por medio de nuestros padres, hermanos, amigos o simplemente desconocidos (en el 75% de los casos son extraños que se sentaron al lado nuestro en el bondi durante ese bendito día que queres prender fuego la oficina y se te pone a hablar) se dedica a gestionar y administrar el odio y resentimiento hacia el que tiene el don de algo. He visto durante toda mi pre y adolescencia cómo compañeros de club poseían habilidades insospechadas para jugar diferentes deportes mientras yo siempre era el gordito al arco o el típico pivot tosco y sin fundamentos para jugar al basquet. He presenciado el desarrollo intelectual de muchos de mis amigos/colegas mientras yo me dedicaba a leer los avisos fúnebres del diario, pensando que un día voy a estar ahí y no voy a poder leerlo.
A medida que fue pasando el tiempo, fui comprendiendo que, evidentemente, el talento que tienen otras personas para alguna actividad es directamente proporcional a la autoestima (don del que carezco genéticamente) y también es una suerte de ventaja evolutiva. ¿Pueden imaginarse qué peligro podría ser un individuo como yo siendo un talentoso orfebre? La responsabilidad de un talento requiere también un mejor dominio de otras facetas personales, con lo que sería un orfebre tan estúpido que pondría las manos en la materia prima mientras está en punto de fusión.
La vida está a la espera de darte un cachetazo, el punto es que siempre se toma la molestia de hacerlo en donde más le duele al ego personal, y si somos personas carentes de él, agrandará con placer voraz ese hueco en el interior. Uno verá cómo la desdichada vida regará y cuidará el talento de muchas personas que nosotros odiaremos mucho y con ánimo tenaz. Siempre, el de al lado, estará mejor. El punto está en ponerse auriculares e ignorar ése golpe o esperar con garra la violenta patada en los huevos. Y yo soy de los que escuchan con el volumen fuerte.