Capítulo 4 – Constancia
Hace un año aproximadamente empecé con esto del proyecto de libro. Durante muchas etapas de mi vida me vi sofocado por la falta de constancia y predisposición a terminar lo que hago. Muchas personas (sin talento) se ven en una situación similar a la mía. Cúantas veces hemos oído el famoso cliché “El que mucho abarca, poco aprieta”. Sin embargo, hay mucha gente que puede hacer varias actividades al mismo tiempo y ser bueno, muy bueno o un especialista en todas ellas, poniéndonos en ridículo ya que sabemos que no podemos dedicarnos enteramente a una actividad sola al 100% y tener un grado de mediocre para arriba. Estoy bastante cansado del “Pero sos un buen jugador/bajista/ebanista/arquitecto/etc.” El mundo y su redondez elíptica saben que no paso del 5/10 en muchas de las actividades que realizo, pero no necesito vivir de la limosnera caricia al ego que tengo guardado en mi mesita de luz… dentro de un contenedor de desechos nucleares.
Me encanta la objetividad. Es tan difícil aplicarla, más bien utópico. Sin embargo, está bueno ser objetivo con uno mismo. Sin embargo, todo el mundo piensa que cada rapto de sinceridad absoluta en el que decís “Doy pena jugando al ajedrez” o algo similar, es para que le den una palmada en la espalda y te contesten, con un dejo de lástima similar al de un pichicho que fue aplanado por un colectivo y disfruta en soledad de su suspiro eterno. ¡A veces la gente se sincera con uno mismo, joder! Sincerarse es algo extremadamente positivo en cuanto a mantener una cordura y una actitud realista y de perfil subterráneo, cultura a la cual me abrazo como un submarino ruso a su reactor nuclear de medio pelo (frase estúpida pero necesaria).
En cuánto a demostrar constancia en más de una actividad, creo que es posible. Pero mejor me pongo a escuchar música, no va a ser que empiece con esa costumbre poco sana.